
Cicatriz en la Cirugía Plástica
La idea de que la cirugía plástica no deja cicatrices es muy común. Infelizmente esto no es verdad. Debido a la naturaleza del cuerpo humano, todo trauma que lesiona algún tejido (piel, músculo, hueso, etc.) lleva a la formación de una cicatriz. Lo que puede variar es la calidad de esta cicatriz: mejor, fina, plana o gruesa, alargada y hasta en alto relieve.
La cicatriz de buena calidad depende de algunos factores que pueden ser controlados por médicos y otros que no. Evitar infección, hacer una sutura (poner puntos) con técnica fina, sin dañar la piel y con hilos delicados, así como evitar tensión en la cicatriz, son todos principios para que el cirujano plástico deje una buena cicatrización. En cambio, la tendencia a la formación de queloides es inherente al paciente e imposible de controlar por el cirujano.
El tan temido queloide es una cicatriz gruesa, en alto relieve, endurecida, que, a pesar de iniciar sobre el límite de la cicatriz, se extiende al rededor de la misma. Es común presentar prurito (picor) y hasta dolor local. Estos son más comunes en pacientes negros y japoneses. Sin embargo, a pesar de todo, hay varios tipos de tratamientos eficaces tanto para el combate contra el queloide como para la prevención del mismo.
Entonces, ¿cuál es el secreto de la cirugía plástica? El secreto está en dejar la mejor cicatriz, a través de una técnica con trauma mínima, hilos especiales y evitar tensión en la cicatriz, dejando que el organismo termine la cicatrización de la mejor manera posible. Otro detalle es la ubicación de las cicatrices. Son escondidas en lugares poco visibles (cubiertas por ropa, en el cuero cabelludo, atrás de la oreja, en algún pliegue ya existente como en el surco mamario, etc.) De este modo, las cicatrices, aunque existen, son difícilmente visualizadas.
Dr. André Gonçalves de Freitas Colaneri
Cirujano Plástico Especialista de la Sociedad Brasileña de Cirugía Plástica
[Sociedade Brasileira de Cirurgia Plástica]